Poniendo en valor la Ruta de las Cavas de Agres con la colocación de atriles

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En esta primera y fría semana de enero hemos estado trabajando en el acondicionamiento de senderos, en concreto en la colocación de unos atriles informativos en el sendero SL-CV-168, denominado Ruta de las Cavas, ya que como su propio nombre indica a lo largo de su recorrido podemos ver hasta seis de estas singulares construcciones que forman parte del patrimonio arquitectónico industrial de la provincia.

Un recorrido circular de cerca de 10 km que discurre por el término municipal de Agres, en la comarca del Comtat, con una dificultad media y numerosos atractivos paisajísticos y culturales.

El principal es la denominada Gran Cava, construida en la segunda mitad del siglo XVIII y dominada por una imponente arcada de sillería de seis nervios que cubre la cubierta, de ahí que se la conozca también como Cava Arquejada.

Pero a pesar de que este majestuoso pozo de nieve es el más conocido, la Diputación Provincial de Alicante, titular desde 2008 de esta construcción, ha querido poner también en valor el resto de pous de neu que podemos encontrar en nuestro discurrir a lo largo de este sendero local enclavado en pleno Parque Natural de la Sierra de Mariola.

Por este motivo, desde Silvoturismo hemos colocado atriles en los cinco pous de neu restantes, como son la Cava de l´Habitació, la Cava del Buitre, la Cava Don Miquel, el Clot de la Vila y la Cava de Joan Despuig, que ofrecen datos interesantes como el siglo en el que se construyeron, el diámetro, la profundidad o los metros sobre el nivel del mar de cada uno de ellos.

Además, estos pozos de nieve popularmente conocidos también como neveros, están reconocidos como Bienes Inmuebles de Relevancia Local por la Ley de Patrimonio Cultural de la Generalitat Valenciana. No en vano, son un claro exponente del patrimonio arquitectónico industrial de Alicante, ya que la industria del hielo cobró gran relevancia en los siglos en los que se construyeron, XVII, XVIII y XIX, abasteciendo a toda la población de las diferentes comarcas, que lo utilizaban con fines terapéuticos, culinarios y para la conservación de alimentos.

La nieve era prensada durante el invierno en estas construcciones bajo duras condiciones de trabajo. Después se cortaba en bloques y se colocaba en las alforjas de los caballos para trasladarlos hasta las conocidas como casas de nieve, donde se vendía el hielo en los meses estivales.

Ya a principios del siglo XX comenzó a producirse el hielo de forma industrial y los neveros cayeron en desuso quedando para siempre como parte del paisaje de nuestras sierras y montes.

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